THOMAS CLEARY - La realidad y las imitaciones - Escuela Malliesa.

La realidad y las imitaciones.

Es imprescindible hablar de acuerdo con la realidad y actuar concorde a ella; sólo entonces habrá armonía.

En los últimos tiempos, vemos con frecuencia a maestros zen de la actualidad que enseñan a la gente planteándoles sentencias como: «Las miríadas de cosas vuelven a la unidad; la unidad ¿adónde vuelve?». También piden a la gente que reflexione sobre la siguiente historia: Un monje preguntó a Chao-chou: «Un perro ¿tiene la naturaleza búdica o no?». Chaochou respondió: «No». Exigen que se lo planteen desde la mañana hasta el anochecer, que reflexionen sobre ello, engendrando esta gran duda y exigiendo una gran Iluminación. Aunque sea un buen método durante cierto tiempo, a la larga sólo crea más obstáculos.

A este respecto, algunos completos ignorantes se han disfrazado de monjes zen: desconocen las enseñanzas de las escrituras, no mantienen los preceptos, ni saben responder con acierto cuando se les pregunta; únicamente afirman haber recibido instrucción de un maestro. Recitan una sentencia y reflexionan sobre ella como un maestro de pueblo que enseña a los niños a repetir lo que él dice. Mientras están despiertos la recuerdan, pero en cuanto se duermen la olvidan. Algunos se concentran demasiado, y cuanto más dudan más confusión crean, hasta que llegan al punto de perder la cabeza y enloquecer.

Algunos elaboran pronósticos afirmando todo tipo de cosas extrañas para engañar y amenazar al ignorante. Otros se dedican toda la vida a un desconocido quietismo, en una caverna fantasmal, una montaña de oscuridad, sin alcanzar nunca el menor logro. Todavía no se dan cuenta de que es lo mismo que el buey que arrastra una carreta; si la carreta no se mueve, ¿a quién pegarás, a la carreta o al buey?

Buda también dijo que el aferrarse a algo se denomina apego conceptual, y te hace hundir en la noción de permanencia; en cambio, ser totalmente inconsciente se llama naturalismo, y te hace caer en una visión nihilista.

Hsiao-yin


Las enseñanzas del zen.
Selección de Thomas Cleary.

SHUNRYU SUZUKI ROSHI - La constancia - Escuela Malliesa.

La constancia.

El que conoce el estado de vacuidad puede disolver siempre sus problemas mediante la constancia. Nuestro mensaje de hoy es "cultivar el espíritu". 

Eso significa que no se ha de salir en busca de lo externo. Esta es una cuestión muy importante y es la única manera de practicar el Zen. 

Naturalmente, el estudio de los textos sagrados, la recitación del sutra o el sentarse es Zen. Cada una de estas actividades debe ser Zen. Pero si el esfuerzo o la práctica no tiene la debida orientación, no conducirá a nada en absoluto. No sólo eso, sino que corremos el riesgo de corromper nuestra naturaleza pura. En ese caso, cuanto más sepamos sobre el Zen, tanto más nos echaremos a perder. La mente se llenará de hojarasca, se manchará.

Para nosotros, es usual recoger retazos de información de diversas fuentes, con la persuasión de que así podemos incrementar nuestros conocimientos. En realidad, cuando se sigue ese camino, se acaba por no saber nada en absoluto. La comprensión del budismo no debe consistir en juntar muchos retazos de información con vistas a obtener un conocimiento.

En vez de tratar de adquirir conocimientos, lo que se debe hacer es aclarar la mente. Cuando la mente está clara, ya se posee el verdadero conocimiento. Cuando se escucha nuestra enseñanza con mente pura y clara, puede aceptársela como si se estuviera escuchando algo que uno ya sabe.

Esto se llama vacío, vacuidad, el sí mismo omnipotente o el pleno saber.

Cuando se sabe todo, uno es como un cielo oscuro. A veces aparece un relámpago en ese cielo oscuro. Después que pasa, uno se olvida de él por completo y no queda nada más que el cielo oscuro. El cielo no se sorprende nunca cuando irrumpe un rayo en él, y al destellar del relámpago, se puede tener una visión maravillosa.

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Fuente: Shunryu Suzuki Roshi
Mente zen, mente de principiante

Foto: Shunryu Suzuki Roshi

THOMAS CLEARY - Dirigir la atención al interior - Escuela Malliesa.

Dirigir la atención al interior.

Dirigir la atención al interior conduce a la liberación de los sentimientos ordinarios, y te permite llegar al trascendente reino de la suprema Iluminación. Si aún no has alcanzado este estado, ¿cómo puedes dirigir la atención hacia tu interior? ¿Cómo puedes observarlo?

Si todavía no has llegado al estado de la auténtica Iluminación, debes saber que cualquier teoría referente a dirigir la atención al interior; o sobre la introspección, es engañarse a sí mismo. Cuando estás totalmente iluminado, la luz de la mente se introvierte espontáneamente, la conciencia se introspecciona de forma natural.

Al no existir ninguna dependencia, no hay luz alguna que enfocar hacia el interior, ni nada que observar. Es lo que se denomina la absorción en una práctica. Todos los budas y maestros zen se han esforzado en mostrarlo, pero es algo que no se puede comprender a través de los conceptos mentales ni de las ilusorias emociones.

Hoy día, algunos ignorantes se dirigen a lugares silenciosos y aislados para concentrar sus ojos y sus oídos hacia el interior, cerrando los sentidos al mundo exterior, son como un trozo de madera o una piedra.

A esto lo llaman ellos dirigir la atención al interior. Pero aunque continúen «observando» su interior durante treinta años, con la intención de liberarse del nacimiento y de la muerte, no van a conseguirlo.

Ming-pen


Las enseñanzas del zen.
Selección de Thomas Cleary.

VEN. MAESTRO HSIN TING - El apego - Escuela Malliesa.

El apego.

En Asia, se utilizaba un método sui generis para capturar monos: se realizaba un agujero en la cáscara de un coco seco, del tamaño exacto que permitía que el animal introdujera la mano. Se colocaban frutas o alimentos aromáticos y sabrosos en el interior del coco y se lo amarraba al tronco de un árbol. El mono atraído por el aroma, metía la mano para agarrar el alimento.

Una vez que llenaba la mano con los frutas y alimentos, la cerraba y no lograba sacar la mano por el agujero y cuanto más lo intentaba el resultado era negativo. Entonces el simio comenzaba a saltar y gritar, llamando de ese modo la atención de los cazadores que iban rápido en busca de su presa.

El animal se da cuenta de que está a punto de ser capturado, pero aún así no es consciente de que, con sólo abrir la mano y soltando las frutas, hubiera podido huir.

Muchas veces, las críticas que nos hacen durante el día nos perturban a tal punto que no nos dejan dormir en la noche. Cuando de un momento a otro nuestro mejor amigo se torna indiferente con nosotros y le presta atención a otra persona, su actitud también puede afectarnos de modo tal que nos impide conciliar el sueño.

Este pequeño ejemplo pone blanco sobre negro que todas las preocupaciones de la mente son producto de nuestro apego; no importa su clase o condición. Somos presos y esclavos de nuestras emociones, como el mono del relato, incapaces de abrir la mano para liberarnos del sufrimiento.

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Fuente: Karma, meditación y sabiduría
Pequeñas historias, Grandes enseñanzas
Ven. Maestro Hsin Ting 
I.B.P.S. Argentina-2011

Foto: Ven. Maestro Hsin Ting

THOMAS CLEARY - Tres clases de aprendizaje - Escuela Malliesa.

Tres clases de aprendizaje.

El camino budista tiene su fuente en tres clases de aprendizaje: la disciplina, la concentración y la introspección. La disciplina sujeta la mente con regulaciones, la concentración ilumina la mente con la quietud, la introspección aclara la mente con la sabiduría. Si el estudiante practica la introspección sin concentración o disciplina, carecerá de dominio y se dejará llevar inútilmente por las palabras, incapaz de abandonar las repetitivas rutinas ni de liberarse del nacimiento y la muerte.

Si el estudiante practica la concentración sin disciplina o introspección, permanecerá en una vacía quietud y se sumergirá inútilmente en una oscura vacuidad, sin poder elucidar la gran enseñanza ni guiar a la gente.

Si el estudiante practica la disciplina sin concentración o sabiduría, seguirá apegándose a las cosas, vivirá inútilmente obsesionado por las normas, incapaz de unificar lo correcto y lo incorrecto y de sentir ecuanimidad hacia todos los seres.

Sin embargo, la introspección es concentración, y la concentración es disciplina: la disciplina puede producir concentración, y la concentración puede producir introspección.

La introspección, la concentración y la disciplina surgen de nuestra mente, ya que si la mente no existiera, ¿de dónde procederían la disciplina, la concentración y la introspección?

De ahí que exista sin existir, es tan vasta como el espacio cósmico: todos los mundos del universo, las plantas, árboles y bosques, los pájaros, los animales salvajes y la gente, y también los ochenta y cuatro mil problemas del mundo, no son otra cosa que esta mente.

Si la mente no está agitada, eso es la disciplina; si la mente permanece impasible, eso es la concentración; si la mente no está obnubilada, eso es la introspección.

Hsueh-yen


Las enseñanzas del zen.
Selección de Thomas Cleary.

SHUNRYU SUZUKI ROSHI - La práctica - Escuela Malliesa.

"Nuestra comprensión del budismo no es una comprensión meramente intelectual. La verdadera comprensión es la práctica misma".

Cuando uno trata de lograr la iluminación, se crea karma que nos gobierna y se pierde el tiempo en el cojín negro. 

Las dos cosas más importantes de nuestra práctica son la postura física y la manera de respirar. No nos interesa tanto la comprensión profunda del budismo. Como filosofía, el budismo es un sistema de pensamiento muy profundo, amplio y firme, pero al Zen no le interesa la comprensión filosófica. Nosotros ponemos el énfasis en la práctica. Debemos comprender bien por qué tiene tanta importancia nuestra postura física y nuestros ejercicios de respiración. Más bien que comprensión profunda de la enseñanza, lo que realmente necesitamos es profunda confianza en ella, la cual dice que originariamente tenemos naturaleza de Buda. Nuestra práctica se basa en esta fe.

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Fuente: Shunryu Suzuki Roshi

Foto: Shunryu Suzuki Roshi

THOMAS CLEARY - El punto central de la puerta del zen - Escuela Malliesa.

El punto central de la puerta del zen.

El punto central de la puerta del zen no consiste en ir de un grupo a otro; ¿por qué los estudiantes zen necesitarían ir de un maestro a otro para descubrir el principio que los guíe hasta la fuente?

Si ves unos cuernos al otro lado de la valla, es evidente que debes sacar una conclusión. Si prefieres que te lo describa con palabras, es parecido al caso de un maestro de pintura que haga un retrato de tamaño natural de un buey; al fin y al cabo, no se trata de un buey en carne y hueso.

He oído que las enseñanzas verbales de los maestros zen sirven para orientar los esfuerzos de la gente de hoy en día: si tus esfuerzos están bien enfocados, no te preocupes en orientarlos. Las enseñanzas verbales de los maestros zen y de los budas son prescripciones para curar a quien tiene la mente perturbada; pero si la mente y el espíritu están bien, no debes preocuparte en sanarlos.

Las únicas palabras que puede decirse a los poseedores de conocimiento es que se apremien y concentren. Si no te comprendes a ti mismo con claridad, no conseguirás trascender el nacimiento y la muerte; si no entiendes el mundo que te rodea, ¿cómo podrás distinguir lo correcto de lo incorrecto?

Chueh-an


Las enseñanzas del zen.
Selección de Thomas Cleary.